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Los sumerios usaron doce meses de treinta días, y un día de doce partes divididas en otras treinta de unos cuatro minutos. Tenían, magistrados epónimos y una división del año económico fiscal y agrario con plazos para negocios, etc. El babilonio, sucesor de éste sobre todo, del de Nipur, era de meses lunares alternos (29 y 30 días), exigía añadir un mes extra tres veces cada ocho años y ajustes adicionales encomendados al rey. Las estaciones, eran verano e invierno (con el otoño). Empezaba el 1 de nisanu, en primavera. Cuando los años, se contaron por los de ejercicio de cada rey, el periodo entre el acceso al trono y el siguiente 1 de nisanu era aludido como "al comienzo del reinado de N." y, desde el siguiente 1 de nisanu, se hablaba del "primer año del reinado de N.". Los asirios tenían tres estaciones y los anatolios, cuatro. Los nombres de mes variaban según ciudades y a menudo se referían a las labores dominantes en ese mes.
El mes intercalar no parece haber seguido al comienzo reglas fijas, sino pragmáticas. En el siglo XXI se llama iti dirig; algunas ciudades intercalaban 11 meses cada 18 años; otras, dos en un mismo año. Hasta 541 a. C. no parece haber sido objeto de regulación universal. Hacia el 380, los astrónomos babilonios del Gran Rey lograron una equivalencia casi perfecta entre los periodos lunares y solares; un ciclo "lunisolar" de 19 años y 235 meses con intercalaciones en los años 3, 6, 8, 11, 14, 17 y 19. El 1 de nisanu se movía en torno al equinoccio de primavera, con una oscilación de 29 días. Los meses babilonios son nisanu, ayaru, simanu, du'uzu, abu, ululu, tashritu, arajsamna, kislimu, tebetu, shabatu y adaru. El intercalar era adaru II (seis veces cada 19 años, pero nunca en al año 17, en que el intercalar era ululu II). El calendario influyó fuertemente en el judío, por el exilio babilonio del siglo VI.
En Asiria, para el año hay un limmu epónimo. Al parecer, semana de cinco días para ciertos usos.
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